Discapacidad

Todos los que nos consideramos “normales” le decimos anormal a todo aquel cuyas características físicas rompen los patrones de la ciencia y se salen de los conceptos que construye una sociedad que vive solo de apariencias y se queda con lo que a la vista le parece agradable. Le decimos anormal a quien al nacer desafía a la genética y su condición no tiene más explicación que la de saber que simplemente no nació físicamente como los demás, por lo tanto será condenado a ser llamado por muchos anormal.
Para mantener tranquila la conciencia y no sonar tan despectivos solemos llamarlos personas discapacitadas o con capacidades diferentes, pero ¿qué es una discapacidad? De acuerdo con la OMS (Organización Mundial de la Salud), discapacidad es cualquier restricción o impedimento de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera “normal” para el ser humano. La discapacidad se caracteriza por excesos o insuficiencias en el desempeño de una actividad rutinaria “normal”, los cuales pueden ser temporales o permanentes, reversibles o surgir como consecuencia directa de la deficiencia o como una respuesta del propio individuo, sobre todo la psicológica, a deficiencias físicas, sensoriales o de otro tipo. Pueden clasificarse en: Discapacidad sensorial (deficiencia visual, auditiva y problemas en la comunicación y el lenguaje), discapacidad intelectual (retraso mental, síndrome Down y la parálisis cerebral) y discapacidad psíquica (alteraciones neurológicas y trastornos cerebrales).
El tener alguna discapacidad no significa estar privado de la dignidad, las personas discapacitadas valen tanto como nosotros y también tienen derechos, dentro de los principales se encuentran:
- Derecho a la vida
- Respeto a su dignidad humana
- A sus garantías individuales
- Recibir trato igualitario
- Recibir capacitación y atención medica especial
- A la educación y a la cultura
- A ejercer una profesión, trabajo u oficio
- Al deporte
- Libertad de culto y creencias
- A formar una familia
- Derechos urbanísticos y de transito
Algunas recomendaciones para brindar apoyo a personas con discapacidad son:
- Poner a la persona antes que la discapacidad, ésta no identifica a la persona, es una característica más.
- Tratar a los adultos como adultos.
- Antes de brindar ayuda, preguntar si la requieren y la aceptan.
- Si trae silla de ruedas, no colgar bultos o recostarse en ella, por que es parte de su espacio corporal.
- Si se desea saber algo, no dirigirse a quien esta junto a la persona, hay que hacerlo directamente con ellos para no hacerlos sentir que no existen o que no cuentan.
- No asumir lo que una persona puede o no hacer, una persona con discapacidad sabe cuales son sus capacidades, no debemos pensar por ellas.
- Resulta un tanto humillante que los queramos tratar con caricias o con pequeños golpecitos en la cabeza.
- Dejar que los niños hagan preguntas sobre su silla de ruedas o su discapacidad, la comunicación con ellos debe ser abierta, esto les ayuda a vencer temores y prejuicios.
- Si trae silla de ruedas, no obstaculizar su camino ni las subidas en las banquetas y no hay que estacionarse en las rampas.
- Nunca mover las muletas, andador o el aparato auxiliar de alguien sin su consentimiento.
- En el caso de una persona invidente, preguntarle si necesita ayuda para cruzar la calle y ayudarle.
- NO BURLARSE si vemos a una persona con discapacidad.
- No pensar que una silla de ruedas, muletas o prótesis es “una tragedia”, es un medio de dar libertad a quien la usa y moverse de un lado a otro de manera independiente.
- El primer impulso de la gente que los rodea es querer brindarles ayuda “excesiva” que les puede hacer sentir mal, es cierto que necesitan ayuda, pero esta debe ser natural y SIN COMPASIÓN NI LASTIMA.
No olvidemos que esos a los que llamamos anormales pueden hacer grandes cosas tales como pintar con la boca por no tener manos, tocar el piano y leer aun sin poder ver, lograr alcanzar metas que sobrepasan su estatura, entre otras muchas cosas.
Ellos quizás no sean genios ni entiendan de teorías y formulas, tal ves no caminan pero pueden volar con la mente, probablemente no pueden oír ni hablar, pero perciben claramente lo que los demás sentimos y saben escuchar mejor que los que somos “normales”. Saben que para amar no es necesario razonar.
Respetemos sus diferencias, perdamos ese miedo o asco que en ocasiones nos dan los que son diferentes. Informémonos para saber como ayudarlos, la ignorancia es una mayor limitante que cualquier otra discapacidad.
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