Discapacidad

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Todos los que nos consideramos “normales” le decimos anormal a todo aquel cuyas características físicas rompen los patrones de la ciencia y se salen de los conceptos que construye una sociedad que vive solo de apariencias y se queda con lo que a la vista le parece agradable. Le decimos anormal a quien al nacer desafía a la genética y su condición no tiene más explicación que la de saber que simplemente no nació físicamente como los demás, por lo tanto será condenado a ser llamado por muchos anormal.

Para mantener tranquila la conciencia y no sonar tan despectivos solemos llamarlos personas discapacitadas o con capacidades diferentes, pero ¿qué es una discapacidad? De acuerdo con la OMS (Organización Mundial de la Salud), discapacidad es cualquier restricción o impedimento de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera “normal” para el ser humano. La discapacidad se caracteriza por excesos o insuficiencias en el desempeño de una actividad rutinaria “normal”, los cuales pueden ser temporales o permanentes, reversibles o surgir como consecuencia directa de la deficiencia o como una respuesta del propio individuo, sobre todo la psicológica, a deficiencias físicas, sensoriales o de otro tipo. Pueden clasificarse en: Discapacidad sensorial (deficiencia visual, auditiva y problemas en la comunicación y el lenguaje), discapacidad intelectual (retraso mental, síndrome Down y la parálisis cerebral) y discapacidad psíquica (alteraciones neurológicas y trastornos cerebrales).

El tener alguna discapacidad no significa estar privado de la dignidad, las personas discapacitadas valen tanto como nosotros y también tienen derechos, dentro de los principales se encuentran:

Algunas recomendaciones para brindar apoyo a personas con discapacidad son:

No olvidemos que esos a los que llamamos anormales pueden hacer grandes cosas tales como pintar con la boca por no tener manos, tocar el piano y leer aun sin poder ver, lograr alcanzar metas que sobrepasan su estatura, entre otras muchas cosas.

Ellos quizás no sean genios ni entiendan de teorías y formulas, tal ves no caminan pero pueden volar con la mente, probablemente no pueden oír ni hablar, pero perciben claramente lo que los demás sentimos y saben escuchar mejor que los que somos “normales”. Saben que para amar no es necesario razonar.

Respetemos sus diferencias, perdamos ese miedo o asco que en ocasiones nos dan los que son diferentes. Informémonos para saber como ayudarlos, la ignorancia es una mayor limitante que cualquier otra discapacidad.

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