Es importante aclarar que la depresión no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza que puede ser considerado como una reacción normal ante un acontecimiento negativo (pérdida de un ser querido, divorcio, enfermedad, etc). Sin embargo si dicho estado se prolonga en el tiempo o sus síntomas se agravan impidiendo el desarrollo adecuado de la vida cotidiana puede llegar a convertirse en un trastorno depresivo de ahí la importancia de que la persona reciba un tratamiento adecuado.

El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta al organismo, al estado de ánimo y la manera de pensar y de concebir la realidad. Altera al ciclo normal de sueño-vigilia, alimentación y la autoestima entre otras cosas.

Causas

Las causas de depresión son el resultado de la acción de varios factores:

  • Químicos (anormalidades en la liberación de ciertos neurotransmisores importantes).
  • Hormonales (alteraciones en el funcionamiento de las glándulas hipotálamo e hipófisis que se encuentran en el cerebro y las glándulas suprarrenales, que se encuentran sobre los riñones).
  • Genéticos (la predisposición genética a la depresión no implica que se padezca, sino que existe una disposición hacia ella).
  • psicosociales (la consecuencia o respuesta a determinadas situaciones traumáticas como la pérdida de un ser querido, enfermedad, divorcio o ante situaciones de fuerte estrés).
  • Causas médicas.
  • Adicciones.

Síntomas principales de la depresión:

  • La persona pierde el interés en casi todas las actividades cotidianas y en las que antes le ocasionaban placer.
  • Se encuentran triste, desesperanzada, desanimada. A menudo recurren a expresiones como: “me siento dentro de un hoyo”, “creo que toqué fondo”.
  • Hay trastornos del apetito generalmente por disminución del mismo, junto con una pérdida significativa del peso.
  • Otras personas muestran un aumento del apetito o de la ingestión de alimentos (aunque no haya apetito) y también del peso.
  • Son comunes los trastornos del sueño: dificultades para quedarse dormido, sueño interrumpido, demasiado sueño (hipersomnia).
  • El aspecto psicomotor sufre alteraciones: la persona puede sufrir episodios de agitación, incapacidad para permanecer tranquila, estallidos de queja o de gritos.
  • En el otro extremo se da lo que se denomina “lentificación psicomotora” que se traduce en un hablar muy pausado y en movimientos corporales lentos.
  • La persona experimenta una fatiga constante hasta la tarea más pequeña puede parecer una tarea difícil o imposible de lograr.
  • Sentimiento de minusvalía. Se reprocha incluso detalles mínimos y busca en el ambiente cualquier signo que refuerce la idea de que él no vale nada.
  • Hay sentimientos de culpa igualmente exagerados sobre situaciones presentes o pasadas.
  • Es frecuente que la persona tenga dificultades para concentrarse y que le cueste tomar decisiones o recordar las cosas pasadas.
  • Se presentan pensamientos constantes acerca de la muerte que incluso llevan a elaborar ideas suicidas.
  • Llanto frecuente.
  • Sentimientos de angustia.
  • irritabilidad, mal genio.
  • Preocupación excesiva por la propia salud física.
  • Ataques de pánico y fobias.

La depresión puede ser de tipo reactivo ante un suceso externo que ocasiona tristeza o endógena (interna) en cuyo caso la persona se deprime sin existir una causa externa.

Una tercera postura es la que considera que en una depresión pueden estar implicados ambos factores, tanto internos como externos, en distintas proporciones en los distintos pacientes.

Tipos de depresión

  • Depresión Severa (Trastorno Depresivo Mayor) se manifiesta por una combinación de síntomas que interfieren con la capacidad para trabajar, estudiar, dormir, comer, etc. Es un tipo de depresión incapacitante que altera la vida del paciente.
  • Distimia también conocida como depresión crónica, afecta a un porcentaje pequeño de la población (entre un 3 y un 6%) y se caracteriza por la presentación de la mayoría de los síntomas que aparecen en la depresión mayor aunque estos suelen ser menos intensos en este caso y se prolongan más tiempo (como mínimo dos años).  Los pacientes aquejados de distimia pueden llevar una vida normal pero se sienten permanentemente deprimidos, tienen dificultad para disfrutar la vida y no muestran cambios aparentes en la conducta o comportamiento diario aunque tienen menos energía, una negatividad general y un sentido de insatisfacción y desesperanza.
  • Trastorno Bipolar o enfermedad maniaco-depresiva es una alteración de los mecanismos que regulan el estado de ánimo. Quienes la sufren pasan alternativamente de la euforia o “manía” a la depresión llegando a necesitar en ocasiones la hospitalización. Este trastorno, no es tan frecuente como los anteriores y si la manía se deja sin tratar puede empeorar y convertirse en un estado psicótico (el paciente pierde temporalmente la razón).
  • Depresión Atípica, los pacientes generalmente comen y duermen en exceso, tienen un sentido general de pesadez y un sentimiento muy fuerte de rechazo.

Tratamiento

El tratamiento de la depresión ha de ser abordado por profesionales de la salud, psiquiatras o psicólogos y los métodos son diversos según los casos.

El primer paso para recibir un tratamiento adecuado consiste en un examen médico, ya que, como hemos visto, algunas enfermedades o ciertos medicamentos pueden producir los mismos síntomas que la depresión.

El médico debe descartar esas posibilidades por medio de un examen físico, entrevista del paciente y análisis de laboratorio. Si las causas físicas son descartadas el médico debe realizar una evaluación psicológica o dirigir al paciente a un psiquiatra o psicólogo.

La selección del tratamiento dependerá del resultado de la evaluación.

¿Cómo pueden los familiares y amigos ayudar a la persona deprimida?

  • Lo más importante que alguien puede hacer por la persona deprimida es ayudarle a que reciba el diagnóstico y tratamiento adecuados. Esto tal vez implique que tenga que aconsejar al paciente para que no deje el tratamiento antes de que los síntomas puedan empezar a aliviarse (varias semanas).
  • A veces es necesario asegurarse que la persona deprimida esté tomando el medicamento.
  • Otra cosa muy importante es dar apoyo emocional. Esto implica comprensión, paciencia, afecto y estímulo. Busque la forma de conversar con la persona deprimida y escucharla con atención. No minimice los sentimientos que el paciente expresa pero señale la realidad y ofrezca esperanza. No ignore comentarios o alusiones al suicidio. Informe al terapeuta si la persona deprimida hace comentarios sobre la muerte o el suicidio.
  • Invite a la persona deprimida a caminar, pasear, ir al cine y a otras actividades. Persista con delicadeza si su invitación es rechazada. La persona deprimida necesita diversión y compañía, pero demasiadas exigencias pueden aumentar su sentimientos de fracaso.
  • No acuse a la persona deprimida de simular enfermedad o ser perezoso ni espere que salga de esa situación de un día para el otro. Con tratamiento, la mayoría de las personas mejora. Tenga eso presente y continúe repitiéndole a la persona deprimida que con tiempo y ayuda va a sentirse mejor.

Referencia:

www.depresion.org/articulos/index.php

Imagen de: Fernando Arconada



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