
D.R. Serpentina Cultural A.C.
Hoy se conmemora el día mundial de la educación. Más allá de los pactos que firmen los gobiernos y los eventos en donde los políticos se toman la foto o de las críticas desinformadas que la mayoría de la gente hace. Es urgente pensar en dos situaciones: 1) que la educación parte del individuo, forma personas y 2) que la educación no solo es responsabilidad de la escuela, sino de todos los actores sociales, claro está, empezando por los padres de familia, pues solo las personas pueden formar personas.
Resulta fundamental comprender que la educación es un proceso que dura toda la vida y que todas las personas adultas educamos a los menores con el ejemplo, no solo con las palabras, sino con nuestras acciones. También, es necesario aclarar que hay distintas nociones de educación y que van de acuerdo a la ideología desde la cual se construyen.
En México ha prevalecido un modelo en el cual se educa para trabajar, y desde la década de los ochenta del siglo veinte, el enfoque tecnócrata ha favorecido los modelos educativos en los cuáles las humanidades y artes prácticamente han sido relegadas y se privilegia el cubrir necesidades económicas derivadas de los tratados internacionales de comercio. Ahora bien, el problema no está en educar para trabajar, sino en que solo se reduzca a eso la educación y la función del hombre: “vivimos para trabajar” o “trabajamos para vivir” y en este caso “educamos para trabajar” o “educamos para vivir”.
No somos un constructo caprichoso solo de la naturaleza, ni de la sociedad, somos el resultado de una serie de circunstancias que determinan, por decirlo así, nuestro abanico de opciones en la vida de entre las cuales podemos elegir. (Bohm, 1989)
Así, la educación tendría que contribuir a prepararnos para elegir y para construirnos ése abanico de posibilidades, es decir, la educación que se centra en la formación de personas tiene el poder de entender en toda su complejidad (biológico, social) al ser humano, para darle una cierta orientación para que la persona encuentre el sentido de su vida. Y ese sentido de la vida tiene que ver con el despertar de la vocación. La vocación de ser uno mismo, de encontrarse a sí mismo y recorrer su propio camino único e irrepetible. (Taylor)
Con frecuencia escuchamos que la educación es la solución a la violencia que vivimos porque es el resultado de las relaciones viciadas y aceptadas socialmente en las cuales personas inconformes, frustradas, insatisfechas e infelices, quienes en muchos casos han vivido marginación y un acceso a la educación muy limitado, se descargan en las otras sin pensarse, sin conocerse a sí mismas. Es por ello, que la educación debe ocuparse, además de transmitir los conocimientos básicos, de transmitir valores y prácticas sociales que les permitan a los individuos formarse como personas y descubrir su propio camino.
Este es un proceso en el cual la familia tiene un rol fundamental, pues la persona en primera instancia se forma en el hogar y no se pueden desentender de esta responsabilidad los padres. Por lo que toca al sistema educativo, debe apuntalar, expandir y potenciar las posibilidades de formar personas que se conozcan a sí mismas, capaces de decidir libremente y de manera autónoma y también de mirar hacia el futuro para construir en el presente y entender las consecuencias de sus actos.
Todo esto solo se puede aprender de las vivencias con otras personas. Por ello es que un día como hoy, les propongo reflexionar y valorar las acciones que realizamos cada día pues impactan en la formación de las personas que tocamos a lo largo de la vida, no solo en los más jóvenes, si no a todos: ¿qué le aporto yo a las personas con las que me relaciono en mi día a día?
Referencias
Taylor Viviana. El hecho educativo: algunas miradas posibles. http://es.scribd.com/doc/49741323/EL-2520HECHO-2520EDUCATIVO-2520Algunas-2520miradas-2520posibles-5B1-5D-1
Winfried Bohm (1989). Teoria, práxis, poiesis. En bibloteca digital del CREFAL, en http://tariacuri.crefal.edu.mx/crefal/crefal2011/images/stories/publicaciones/erajpani/erajpani5.pdf