
El cáncer de testículo es la tercera causa de hospitalización en México, por lo que es importante informarse y estar al pendientes de cualquier anomalía y acudir al médico .
Muchos tipos de cáncer de testículo no manifiestan síntomas claros hasta llegar a las etapas en que ya se ha producido la propagación del mismo a otros órganos e incluso en otros casos la sintomatología puede llevar a confusión con otras enfermedades diferentes.
El síntoma más claro es la aparición en un testículo de una masa o abultamiento que no suele causar dolor ni incomodidad o un estiramiento o hinchazón en la zona testicular. Otra sintomatología es la sensación de pesadez o dolor en el abdomen inferior, o en el escroto.
Existen muchas patologías no cancerosas que pueden producir sintomatologías parecidas a las del cáncer testicular. La inflamación de los testículos (orquitis) puede resultar muy dolorosa. Esta enfermedad es causada, entre otras cosas, por infecciones bacterianas o virales.
Una de las formas de detección precoz consiste en un sencillo autoexamen que cualquier persona puede realizar en apenas un minuto o dos. El autoexamen debe comenzarse a una edad temprana.
Para poder realizar la autoexploración, primero se palpa suavemente el saco escrotal para localizar los testículos. Una vez identificada su posición, se examinan cuidadosamente mediante suaves presiones a lo largo de toda la superficie con los dedos índice, medio y pulgar.
Los testículos deben tener una consistencia firme sin llegar a ser rígida y es normal que uno sea ligeramente más grande que el otro o se ubique más arriba.
Cualquier protuberancia, agrandamiento o cambio notorio en su dureza puede significar una señal de alarma y la exploración debe realizarse una vez al mes.
Referencias